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MICRORRELATOS
POR:
JORGE
BERMÚDEZ
3º ESO A
Bipolar
Miraba con atención a la pared con un cierto tono de ira en mi mirada.
Estaba solo, y aquella habitación me inspiraba miedo y una sensación de que alguien me estaba vigilando escondido entre esa multitud de objetos, muebles y papeles esparcidos en aquella habitación.
Como de costumbre las imágenes recurrieron a mí, emitiendo un agudo chillido, me arrodillé ante el poderío de mi espíritu.
La habitación de unos 12 metros cuadrados cobró sentido, todo estaba colocado y pulcramente ordenado, las imágenes iban y venían a mi memoria como una exhalación; había una niña, una niña pequeña , rubia y de ojos claros , pero había algo que me desconcentraba de la imagen . Su sonrisa estaba prolongada con una cicatriz hasta las orejas y ella gritaba de dolor, las cicatrices empezaban a sangrar, ella lloraba. Se tocaba aquellas cicatrices; yo a su lado sonreía, una sonrisa malévola.
Abrí los ojos, estaba solo miré al techo, la niña me sonreía inconscientemente, yo estaba colgado a su lado, mirándome fijamente con aquella sonrisa malévola, me sentía inútil, torpe y desconsolado. Ahora no sé quién soy.
Creía que no
Ahora mirando el escritorio de mi habitación, viendo las hojas con palabras escritas en tinta pienso como he cambiado mi vida.
Cuando era pequeño solo pensaba en un muñeco hecho de plástico para jugar viendo como se peleaba con sus rivales para sobrevivir en esa jungla de colcha aterciopelada, que era mi cama, luego empecé a maniobrar distintas teorías del porqué de esa situación y luego sin más dilataciones le observé por última vez esa cara de engaño profundo y mezquino que golpeaba mi cuerpo como si hubiera puesto en peligro su existencia. No podía quejarme , era mi padre.
Tragedia
-A veces pienso que hubiera sido mejor dejarla ir, haberme disculpado o quizás haberlo dejado como estaba. Sería mejor haberlo dejado todo, sí, pero no creo que sea por lo que hice, quizás un poco o tal vez la culpa fue mía, ¿fue?, es mía.
Señor me arrepiento mucho, Señor no puedo conciliar el sueño, Señor perdóname. No recuerdo por qué pero lo hice yo, ¡quítame este dolor!, échale las culpas a otro, yo, yo ya no merezco vivir.- Al pronunciar estas palabras un golpe seco abrió la puerta. El policía se llevó las manos a la nariz y a la boca y quedo sobresaltado al ver el panorama: había un hombre ahorcado en mitad de la habitación, con un traje de boda y una mujer al fondo de la habitación tumbada en la cama matrimonial con sangre en el torso y más al fondo a la derecha un escrito de color rojizo que posiblemente sería la sangre de la mujer. El policía asustado lo leyó:
"amor mío, perdóname, nos íbamos a casar, él sobra aquí, él sobra. Ahora ya nada nos podrá separar" el policía se acercó a la mujer, ella agarraba con fuerza un corazón humano que ponía “Warren” en un post-it ensangrentado. Luego decía "Lili tu regalo de bodas".
Vida, muerte o todo junto
Todo estaba centrado alrededor suya, las chicas, dinero, empleo, felicidad y amor.
Mi hermano mayor lo tenía todo un buen físico, buena cara y una mujer y dos hijas.
Yo era la oveja negra de la familia. Todos me trataban mal, pero todo ha cambiado.
Antes era yo el culpable de todo las cosas malas, parecía tener un imán que se pegaba a mí como una sanguijuela a la piel de un humano, yo era la sanguijuela.
Cuando su mujer entró en la habitación con su hija de la mano la tapó los ojos, ya era demasiado tarde: el juego había tomado otro rumbo.
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